Categoria: CINE

25.05.05

Permalink 15:22:19, Categorías: CINE

LOS CLÁSICOS DEL CINE NEGRO INVADEN ALICANTE

Con El beso mortal de Robert Aldrich, la Filmoteca de Alicante comenzó el pasado lunes 23 de mayo el nuevo miniciclo de su programación regular en la sala concertada de los Cines Aana.

Cartel

En esta cinta, Ralph Meeker encarna al duro detective privado Mike Hammer, creación de Mickey Spillane, y recordado hoy sobre todo por la popular serie televisiva de los 80, donde Stacey Keach encarnaba al mujeriego investigador.

La cinta es una magnífica muestra del cine de serie B -el recientemente fallecido Guillermo Cabrera Infante la consideraba la obra maestra del cine de bajo presupuesto-, y es uno de los títulos más populares de su realizador, especializado en el cine policíaco y de acción.

El ciclo se complementará con otras tres muestras incontestables del género: Laura (30 de mayo) de Otto Preminger, o de cómo mezclar admirablemente el thriller y el suspense con el melodrama romántico de ribetes incluso fantásticos, interpretada por Dana Andrews y una inolvidable Gene Tierney; El abrazo de la muerte (6 de junio) de Robert Siodmak, protagonizada por el mítico Burt Lancaster; y como broche de oro final, Sed de mal (13 de junio) de Orson Welles, cinta interpretada por Charlton Heston y el propio realizador, menospreciada en su día y reivindicada hoy como una absoluta obra maestra del séptimo arte.

Por su parte, Mayo Negro ofrecerá otras cuatro muestras imprescindibles del género: Bogart interpreta a los míticos Sam Spade y Philip Marlowe creados por Hammett y Chandler respectivamente en El halcón maltés, debut en la dirección de John Huston; y El sueño eterno, una de las obras maestras indiscutibles de su realizador, Howard Hawks, y donde una jovencísima Lauren Bacall da la réplica al que luego sería su marido en la vida real.

También se proyectarán Extraños en un tren, adaptación de Alfred Hitchcock de la novela homónima de Patricia Highsmith; y Perdición, incursión de Billy Wilder en el género, adaptando una novela de James M. Cain con un guionista de excepción: el mismísimo Raymond Chandler.

Como puede verse, varias citas inexcusables para todo amante no ya del género, sino del mejor cine clásico.

Francisco J. Ortiz

Permalink

09.04.05

Permalink 22:16:18, Categorías: CINE

21 GRAMOS, el peso de la sombra

Por MARIANO SÁNCHEZ SOLER

“¿Y cuánto se gana?”, dice la voz en el momento de la muerte. 21 gramos es el peso de la última (¿y única?) verdad en esta gran película que nos habla del dolor, de la culpa, de la fragilidad de nuestras ilusiones, y lo hace con la angustia de saber que ni siquiera es posible la redención. “¡Tanto amor y no poder hacer nada contra la muerte!”, escribió César Vallejo. Cuánto talento vertido por Alejandro González Iñarritu y Guillermo Arriaga en esta obra densa, final, tejida más allá de las visiones crepusculares de la condición humana.

Los cineastas nos atrapan con su red narrativa, nos obligan a dar saltos en el tiempo (ya lo hizo el gran Stanley Donen en Dos en la carretera con un relato sobre la crisis de la pareja), para que sus personajes confluyan alrededor de un hecho terrible que los unirá en un mismo destino de violencias, de angustias, de miedos. Y de fatalismo en dosis magistrales. El espectador que quiera escapar de tan angustiosa red tendrá que renunciar en mitad de película, desconectarse de ella y rechazarla antes de que sea demasiado tarde. De lo contrario...

Los autores de 21 gramos cortan su narración con precisión de escalpelo y, como en una rueda (que debe mucho al suspense de Hitchcock en su dosificación calculada de la información), nos hace girar alrededor de un hecho que da muerte y vida a unos personajes (encarnados por actores soberbios) sometidos a una danza macabra que nos mantiene sobre ascuas, a través de una historia negra que firmarían gustosos novelistas de la talla de James M. Cain o Nicholas Blake, y que certeramente se instala en nuestros propios temores.
La película de Iñarritu y Arriaga no es casual en la filmografía azteca. Un filme como el suyo no sería posible si en sus cimientos no pudiéramos encontrar rasgos de la mirada del Buñuel mejicano (Los olvidados, Él, Abismos de pasión...); sin el realismo tremendista de Luis Arcoriza o el Indio Fernández, sin la exuberancia melodramática del Ripstein de Profundo Carmesí. Aunque se trata de una producción estadounidense, la visión del mundo ofrecida por los autores de 21 gramos sigue la estela de la cinematografía mejicana más dura. Y no es casual que, una vez abandonada la sala de proyección, nos asalten destellos de Bajo el volcán de Malcolm Lowry, filmado por John Huston, mezclados con la visión destartalada del sueño americano ofrecida por el Wim Wenders de Alicia en las ciudades y París-Texas.

El cine de autor tiene sus peligros y quizás muchos espectadores y críticos no perdonen a los autores de Amores perros que, más allá de los circuitos de culto, se hayan asomado a lo más templado de la cartelera comercial. También esto le ocurre a David Lynch: que molesta, apasiona, sorprende... Pero al autor de Mulholland Drive y Terciopelo Azul no le importa hacernos cantar sin banda y demostrarnos que la belleza, la inocencia y la luz se alimentan de la fealdad, la culpabilidad y la sombra. Para llegar a este mismo lugar desolado, Iñarritu y Arriaga van directamente al corazón de la oscuridad, al Dolor, sin intelectualismos simbólicos. Y entran a saco.

Así es que, como el lector habrá comprendido ya, 21 gramos es, para quien esto escribe, una obra maestra del cine, una película de la que no he dejado de pensar desde que la vi hace ya varias semanas. Ni un solo día me he podido quitar de la cabeza los rostros de Sean Penn, Naomi Watts y Benicio de Toro, a quienes no podré ver en otra película durante bastante tiempo, mientras me sigan persiguiendo sus personajes. Quizás se deba a que únicamente conozco un modo de enfrentarme al riesgo de juzgar las obras de arte: sin prejuicios, sin máscaras, sin piedad, pero siempre dispuesto a sucumbir.

Permalink 22:11:01, Categorías: CINE

BOWLING FOR COLOMBINE

por MARIANO SÁNCHEZ SOLER

Hace bastantes años, en una entrevista al octogenario Alberto Moravia, me atreví a preguntarle sobre la tesis de su última e inédita novela. El premio nobel, arrellanado en un cómodo sofá del hotel Palace, de Madrid, me contestó: “Mis novelas no tienen ninguna tesis. Soy un escritor fenomenológica”. Yo que era un ferviente lector de Moravia, que había sido un lector desasosegado de Los indiferentes, me sentí como un estúpido. Trataba de buscar una tesis previa, donde brillaba una visión abierta a los fenómenos de la condición humana. Algo parecido me ocurrió cuando vi Bowling for Colombine, de Michael Moore, que ustedes tienen la suerte inquietante de poder disfrutar (disfrutar también es sufrir) esta noche.
Entré en el patio de butacas buscando una película de tesis sobre el demonio de las armas y salí con una magnífica y esclarecedora visión “desde dentro” de uno de los fenómenos más terribles de la sociedad occidental: la fascinación por la violencia, la presencia de las armas de fuego en la vida cotidiana de una sociedad desarrollada y democrática, y muy especialmente entre las clases medias en su relación con el entorno.
Y no se trata, solamente, de un fenómeno exclusivo de los Estados Unidos. Desde la última década del siglo XX, la serpiente del racismo y la xenofobia muestra sus colmillos criminales, y está dejando a su paso un reguero de sangre y de víctimas inocentes entre los sectores más débiles de la sociedad: los inmigrantes, los extranjeros, los diferentes... La ola de crímenes y violencia xenófoba que en los últimos años está recorriendo Europa, desde Rusia a España, es la mejor prueba de que una violencia de tintes fascistas, generacionalmente renovada, emerge entre nosotros, con sus mensajes de violencia “redentora”, y se desarrolla entre la juventud occidental como una propuesta radical, atractiva para muchos adolescentes urbanos inmersos en una sociedad en crisis. De este modo, como explica Duverger, queda hecho pedazos el primer objetivo de cualquier acción política democrática: la eliminación de la violencia como manera de resolver los conflictos.
La violencia es una hidra con mil cabezas. Grupos paramilitares fascistas, bancos que regalan rifles a quien abra cuentas de ahorro, supermercados que venden municiones como si fueran caramelos, la filosofía de las armas en la industria del entretenimiento, la música, el cine y los medios de comunicación… Todas sus fauces, cada una de sus serpientes, acaban en un núcleo común, en un mismo mecanismo complejo cuyas causas son múltiples, se relacionan entre sí hasta constituir un síndrome, un conjunto de síntomas y consecuencias que para producir la enfermedad se necesitan unas a otras. El síndrome de las armas es también el síndrome de la violencia, el miedo ciudadano manejado como control política y herramienta electoral.
La violencia y las armas. La política y el miedo. Michael Moore traza este camino tortuoso a través de un fenómeno que ha desbordado los ríos de tinta en todo el mundo, pero contra el que nadie se ha querido enfrentar jamás. No olviden ustedes que la industria de armas (desde misiles a simples pistolas del calibre 22) es, junto al narcotráfico, uno de los mayores negocios del mundo. Y además es legal. No resulta extraño, pues, que la doble moral y el lenguaje hipócrita esté servido.
Con aplomo, desde dentro como socio de la Asociación Nacional del Rifle, Michael Moore hace preguntas, apunta causas, describe episodios que, si no estuvieran contectados entre sí, parecerían duras anécdotas de la vida norteamericana, pero producto de “la locura” de los estadounidenses por las armas desde los tiempos de Buffalo Bill. Sin embargo, como demuestra Bowling for Columbine, las distintas cabezas de la hidra se unifican en una misma realidad, compleja, vulgar, pero que constituye, aunque no lo parezca, un sofisticado engranaje que une el negocio y la ideología.
Al fin y al cabo, en Bowling for Columbine está presente el discurso del Raskolnikov de Dostoievski en Crimen y castigo: si mato a una persona soy un asesino, pero si en una guerra matara a un millón me aclamaríais como a un héroe”. Y esta es, a mi juicio otra de las virtudes de la película de Moore: relaciona la presencia de la gran industria de armamentos en la vida cotidiana de una sociedad armada hasta los dientes por derecho constitucional. Si las armas son utilizadas “justamente” para acabar con “nuestros enemigos” exteriores (Irak, Afganistán, el llamado terrorismo internacional…) ¿por qué no vamos a usarlas contra nuestros “enemigos” interiores?. Con permiso de Sartre, ya saben ustedes que “los otros son el infierno”. Y más en una sociedad donde la política agita el miedo y la inseguridad a perder lo poco que tenemos (que para algunos lo es todo), bajo la amenaza de “los otros”.
Moore nos introduce en ese fenómeno. Nos conduce a través de un laberinto y deja que nosotros, los espectadores, saquemos nuestras propias conclusiones. La hipocresía personal, el racismo, los lobbys de la venta de armas, la omnipotencia de la Asociación Nacional del Rifle, el estallido de la violencia adolescente como respuesta a la desintegración familiar y social, la muerte ajena ofrecida como un juego, como una solución, una manera de conseguir brillo social. Los hechos están ahí, para nuestra reflexión.
Van ustedes a ver un documental polémico y “oscarizado” que contiene momentos antológicos –a mi entender- protagonizados por Charlton Heston, Marilyn Manson y George Bush, pero también por las víctimas desconcertadas que se producen tras cada estallido de violencia. construido a partir de una investigación, con un guión tremendamente eficaz y una visión progresista del fenómeno de las armas.
Antes de la guerra de Irak, Michael Moore envió una carta abierta al presidente George W. Bush, en la que, entre otras cosas, decía: “Virtualmente no hay nadie en Estados Unidos que se sienta exaltado por la idea de ir a la guerra. Salga de la Casa Blanca [señor Bush], tome cualquier calle y trate de encontrar cinco personas apasionadas por el deseo de matar iraquíes. ¡No las encontrará! ¿Por qué? ¡Porque ningún iraquí ha venido a matar a alguno de nosotros! Ningún iraquí ha amenazado con hacerlo. Ya ve, es como pensamos los estadounidenses típicos: si no percibimos que un tipo sea una amenaza para nuestras vidas, entonces, créalo o no, ¡no deseamos matarlo! ¡Qué raro! ¿No?”.
Y prosigue: “Vea qué nos amenaza: dos millones y medio de puestos de trabajo perdidos desde que usted subió al poder; el mercado bursátil que se ha convertido en unciste cruel; nadie sabe si sus fondos de pensión van a existir; la gasolina ahora cuesta dos dólares el galón, la lista sigue y sigue. El bombardeo de Irak no llevará a que algo de esto desaparezca. Sólo si usted desaparece mejorarán las cosas”.
Y casi al final de su carta abierta a Bush, el cineasta ironiza: “Pero anímese, hay buenas noticias. Si hace esta guerra es más que probable que termine pronto, porque me imagino que no hay muchos iraquíes dispuestos a sacrificar sus vidas para proteger a Hussein. Después de que usted “gane” esta guerra, gozará de un tremendo auge en las encuestas de popularidad porque a todos les gusta el vencedor. (…) Así que haga lo que pueda para estirar esta victoria hasta las elecciones del próximo año. Por cierto, ¡falta bastante! (…) Pero bueno, quién sabe, ¡tal vez encuentre a Osama días antes de la elección! ¡Vea, ¡piense en eso! ¡No pierda la esperanza! ¡Mate iraquíes, tienen nuestro petróleo!”.
La película de Michael Moore estás servida. Les auguro discusión para rato, incluso un cinefórum caliente, de esos que se hacían en los años setenta (del siglo pasado) cuando era joven. Porque, ¿quién sabe?, quizás todos los crímenes políticos organizados por la Casa Blanca también empiecen en una bolera.

Alacant, 10 de agosto de 2003

Permalink

Categorías


ENLACES RECOMENDADOS

FORO NEGRO
GALERÍA DE IMÁGENES

ENLACES AMIGOS

BIBLIOTECA LA BÒBILA
LA GANGSTERERA
LIBRERIA NEGRA Y CRIMINAL
BRIGADA 21
SEMANA NEGRA
EUROPOLAR


COSECHANEGRA.COM

Sitio web oficinal del taller de Novela Negra impartido en la Universidad de Alicante por el escritor y periodista Mariano Sánchez Soler.

<  Mayo 2010  >
Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31

Buscar

Archivos

Otros

powered by
cosechanegra.com

MADRID11M